Namur y don Juan de Austria

Namur, Provincia de Namur, Valonia, Bélgica

Normalmente cuando se habla de la historia de España, siempre se habla de Flandes. En España asociamos esta región simplemente a Bruselas, Amberes, Gante… es decir las ciudades del actual Flandes belga, el cual sigue conservando el mismo nombre. Pero la realidad es que lo que en los siglos XVI y XVII lo que se conocía en España como Flandes, ocupaba una región más extensa.

Los Países Bajos españoles incluían la práctica totalidad de los Países Bajos, el actual Flandes, Luxemburgo y Valonia. Si bien es cierto que desde la muerte de Carlos I, la monarquía no llegó a detentar un control completo de todas estas áreas al mismo tiempo.

Este es el motivo por el cual la mayoría de hechos y acontecimientos históricos de España en la región se producen en Flandes. La religión protestante y el carácter rebelde de flamencos y holandeses, hicieron que fuera allí donde España llevase a cabo la mayor parte de su actividad bélica y cultural.

Sin embargo, solemos dejar de lado a las provincias del sur, es decir Valonia y Luxemburgo. Sin la fidelidad de sus ciudades habría sido realmente difícil mantener las posesiones españolas en los Países Bajos durante dos siglos.

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Con curiosidad por saber más sobre la historia de España en el sur decido viajar a Namur acompañado de un par de griegas, un alemán y un compatriota andaluz.

Namur es la actual capital de la región belga de Valonia, pese a no contar con la influencia demográfica o económica de otras ciudades de la región como Charleroi o Lieja. Tras la presencia española, Namur pasó por manos flamencas, francesas y austriacas. Tras la derrota de Napoléon pasó a integrase en el Reino Unido de los Países Bajos y finalmente tras la revolución de 1830 se incluyó dentro de la actual Bélgica.
En la actualidad Namur se extiende a la sombra de su ciudadela, que atrae a una cantidad importante de turistas y la cual está perfectamente restaurada y conservada, asentándose sobre escarpadas laderas.

Durante el dominio español en Namur no ocurrieron grandes batallas, ni interminables asedios…sin embargo si que convienen destacar las obras arquitectónicas que se desarrollaron en la ciudad durante la época española, así como la lealtad de la ciudad al rey.

Las ciudades valonas no son tan espectaculares como las del norte. Normalmente el viajero español no va expresamente a visitarlas, a pesar de la cercanía de sus gentes y de su carácter más latinizado. Las agencias de viajes suelen incluir recorridos por las grandes ciudades del norte, dejando de lado a las valonas Lieja, Mons o Namur, entre otras.

Es cierto que la espectacularidad de las ciudades flamencas no puede compararse con las de Valonia, las cuales suelen consistir en un pequeño centro histórico muy bien cuidado y algún monumento algo más apartado. Suelen ser ciudades muy cómodas para vivir e integradas en la naturaleza, como es el caso de Namur.

Namur, a parte de por ser la capital de Valonia, es especialmente reconocida por la catedral de Saint Aubin y por su espectacular fortaleza. Situada en la encrucijada de los ríos Sambre y Mosa, la fortaleza domina todo el valle.
Esta fortaleza se proyectó y desarrolló en época española, tanto por españoles como por valones.

Tanto la ciudadela como las antiguas y ahora inexistentes murallas de la ciudad se construyeron íntegramente en época española. A pesar de que ahora parece que solo dedican atención a las modernas modificaciones hechas por franceses y holandeses. Destacan las que llevó a cabo el ingeniero francés Vauban.

Es cierto que el castillo interior compuesto por torres circulares es del siglo XIII, pero todo lo demás es obra de españoles y valones.
En 1542, aún con Carlos V, comienza la construcción de la fortaleza, y se producirán sucesivas modificaciones y ampliaciones en los años 1570, 1640 y 1655.

La mayoría de estas reformas se llevaron a cabo fundamentalmente en momentos en los que Francia amenazaba con expandirse hacia el norte. La fortaleza provocó que Namur se constituyese como una de las villas de referencia de la zona, generando una gran actividad a su alrededor. Además, Francia no logró nunca tomar la fortaleza, siendo siempre inexpugnable.

Decíamos en artículos anteriores que don Juan de Austria sustituyó a Luis de Requesens en 1576 como gobernador de los Países Bajos.
Tras la salida de las tropas españolas, Guillermo d’Orange no tardó en romper lo acordado en Gante (Pacificación de Gante). Tras el éxito inicial del de Orange en el norte (provincias de Zelanda y Holanda), el propio Juan de Austria se vio obligado a refugiarse en Namur, y desde allí pidió ayuda a Felipe II.

Si bien es cierto que las victorias españolas se consiguieron por la superioridad en las armas, también fue por las imprudencias de Guillermo d’Orange.
Debido a las dificultades por convencer a los nobles flamencos de la rebelión, Guillermo planeó asesinar a don Juan de Austria. Sin embargo, estaba tan convencido de su éxito que no tuvo problemas en que se aireasen sus planes. De esta forma Juan de Austria acudió a Namur con la excusa de recibir a la princesa Margarita, hermana del rey de Francia, que iba a acudir a tomar unos baños (aunque la realidad es que mantenía una relación muy cercana a don Juan).

Don Juan alabó las murallas de la ciudad y fue desde allí cuando visto claro el levantamiento de los holandeses pidió ayuda a Felipe II.

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Además, tras la autorización del Rey en 1578 y la vuelta a Flandes de las tropas españolas la ciudad de Namur fue de las primeras que volvió a estar bajo total control español tras la Batalla de Namur de 1578. Cabe decir como anécdota que a esta batalla también se le conoce como “Batalla de las espuelas”, según se cuenta debido a lo que hubieron de picar sus monturas los rebeldes para huir del campo de batalla.

Tras acudir a Luxemburgo y reunirse con sus tropas (17000 hombres), Juan de Austria regresa a Namur, a donde se dirigían las tropas rebeldes (25000 hombres). Sin embargo, en esta ocasión la batalla no llegó a producirse en Namur, si no en la cercana Gembloux. Pese a la creencia holandesa de que los españoles llegarían cansados del largo viaje desde Italia la victoria fue aplastante, y la mayoría de nobles flamencos huyeron de Bruselas hacia el norte.
De esta forma, podemos decir que en Namur comenzó a reconquistarse Flandes tras el levantamiento de Guillermo d’Orange.
En el ejército que acudió a ayudar a Juan de Austria venían grandes generales y veteranos de Lepanto, como eran Alejandro Farnesio, Mondragón, Toledo,…
Pero no sólo está relacionada Namur con la figura de don Juan de Austria, sino también con la del archiduque Alberto.
Alberto era hermano de Ana de Austria (esposa de Felipe II). En 1595 le fue encomendado el gobierno de los Países Bajos. Después de pasar por Luxemburgo, la primera ciudad a la que se dirigió fue Namur, donde fue recibido junto con varios nobles flamencos por don Pedro Enríquez de Acevedo, conde de Fuente; el cual había gobernado los Estados durante un año desde la muerte del anterior gobernador el archiduque Ernesto.

Según las crónicas, Namur era entonces una villa bastante grande, pues tenía más de 4000 vecinos. Era la cabeza del condado del mismo nombre y estaba bajo el mando de Berlaymont, noble flamenco leal a la Corona. La Villa se hallaba amurallada constituyendo un fortín difícil de tomar, al estar además sus murallas rodeadas por ríos.

Contaba la ciudad con 2000 hombres que se unieron al archiduque Alberto, que desde allí reorganizó los tercios al estar éstos escasos de hombres.

En resumidas cuentas Namur fue vital, al constituir el punto clave por el que iban las tropas hacia Flandes, cruzando de norte a sur el Mosa.
Al ser zona común de acuartelamiento de tropas, en Namur también se produjeron diversos motines. Cabe nombrar una anécdota relacionada con Alejandro Farnesio: un soldado, al paso de Alejandro, inclinó la lanza con una bolsa colgando del extremo. Comoquiera que se escondió con rapidez entre sus compañeros, “para conocerlo dijo sonriéndose: graciosa intervención, por cierto, del festivo hombre. Él, interpretando el dicho del general a aplauso, picando el caballo, se le puso delante muy seguro. Entonces Alejandro, hiriéndole primero con turbios ojos, sacó prontamente el acero y le descargó sobre el rostro una cuchillada. Y aprende, dice, a inclinarme la lanza con más respeto, y a no levantar bandera con este linaje de burlas a los que se están quietos” (pág.158, Tercios de Flandes de Juan Giménez Martín).

Con el objetivo de asentar el catolicismo y frenar la expansión protestante, Namur también se convirtió en un nuevo obispado en el cual se establecieron numerosas órdenes religiosas. Además, a Namur llegó en 1602 el ejército comandado por Ambrosio Spínola.

Así pues, la ciudad fue fundamental dentro de la estrategia española.

No solo estuvo la vida de don Juan ligada a Namur, sino que también lo estuvo su muerte, pues aquí con apenas 31 años falleció el vencedor de Lepanto. Pese a que su cuerpo está enterrado junto al de Carlos V en El Escorial, su corazón se guarda en la catedral de Saint Aubin en Namur.

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Fuentes:

Guillermo Vergara Pérez- Villalobos

Lieja

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