¡Una placa para el Gobernador!

A pesar de que resido en Bruselas, no he escrito nunca sobre esta ciudad. Siempre he intentado salir a otras ciudades en busca de herencia hispana. Supongo que así intentaba darle un aire de aventura a la búsqueda de esas huellas. Sin embargo, muy cerca de casa también tengo historia de España y Europa.

Aunque he de admitir que tras mis primeras pesquisas, siento un poco de decepción. Provengo de una ciudad del sur de España, en donde se conservan restos y elementos culturales de prácticamente todas las culturas que han pasado por allí. Es decir, de las que han invadido y ocupado la ciudad.

Sin embargo, en Bruselas se ha borrado prácticamente todo lo relativo al paso de España por la ciudad. No necesariamente, por rechazo a esa época, en muchas ocasiones simplemente se ha superpuesto el progreso urbanística a la conservación histórica y cultural. Hay que tener en cuenta, que la historia de Bruselas siguió siendo convulsa hasta prácticamente la segunda mitad del siglo XX.

No obstante, sí que quedan algunas curiosidades que merecen la pena ser conocida. Y no necesariamente vinculadas a la época de los Tercios y a las 4 Guerras (así es como yo llamo a la época entre 1566 y 1659).

En otro artículo explicaré «for dummies» toda esa cronología y a qué 4 ó tal vez 5 guerras me refiero.

Todas esas guerras, pero también toda la gestión de los Países Bajos de los Austrias españoles se gestionaba desde Bruselas. Aquí residieron los 27 gobernadores españoles, y los archiduques. También explicaré la diferencia entre unos y otros.

Me ha resultado especialmente interesante conocer la historia de estos personajes, no siempre de feliz recuerdo para la población local. ¿O tal vez sí? Al contrario de lo que podría pensarse, muchos de estos gobernadores fueron fundamentales en el progreso cultural y tecnológico de la ciudad de Bruselas, y del resto de Flandes.

Aunque, como he dicho, quedan muy pocos vestigios de ello en la actual ciudad.

Por no llevarnos un empacho de Historia aburrida y muchos datos y fechas, es mejor que vayamos ya para la calle. Lo bueno de que no queden vestigios muy vistosos de la época española, es que su vista (no creo que podamos llamarlo «visita»)puede realizarse fácilmente durante una visita turística a la ciudad o un simple paseo.

Mi primera visita esta relacionada como decía con los Gobernadores españoles de los Países Bajos. En concreto con don Carlos de Borja Aragón y Gurrea. Los nombres de antes estaban chulos, al menos los de los «poderosos». Para no tener que acordarnos de toda la estirpe de don Carlos, especifiquemos que era Duque de Villahermosa y conde de luna y Ficalho. No voy a centrarme mucho en su persona, pero el ducado de Villahermosa sigue existiendo, desde que fuera creado por el Rey Juan II de Aragón en 1476.

Y es que, nuestro protagonista era aragonés. Tal vez a estas alturas del blog aún hay quien piense que aquí solo venían castellanos. Pero no, el duque de Villahermosa tuvo un papel principal en las Cortes de Felipe IV y Carlos II. Además de gobernador de los Países Bajos entre 1575 y 1577, fue caballero del Toisón de Oro y Virrey de Catalunya.

No he encontrado mucho sobre su presencia en Flandes, pero al parecer ya se encontraba allí como General de Caballería y cumplido misiones «con tanta complacencia del rey», según el libro de Bermejo Herreros. Tras la destitución del anterior gobernador, el conde de Monterrey, él sería nombrado gobernador.

Me ha llamado también la atención su participación en la batalla de Seneffe en 1674. El motivo es que esta batalla se enmarca dentro de la guerra franco-holandesa. Básicamente Luis quería invadir a Guillermo, y para ello había que atravesar los Países Bajos Españoles de entonces. En 1648, los Países Bajos se independizaron completamente tras el Tratado de Münster (leer artículo sobre Breda), uno de los Tratados de la famosa Paz de Westfalia. Por tanto, en esta guerra España y Holanda fueron, en vez de enemigos, aliados contra Francia.

Pese a su elección como gobernador y a que el inicio de su gobierno coincidió con las negocaciaciones de Paz con Francia, el duque pidió dejar su cargo en 1677.

Fue gobernador en Bruselas durante solo 2 años. Sin embargo, tiene una calle a su nombre.

No sé si fue mal o buen gobernador, aunque al parecer él mismo se creía «mal visto por los naturales». Tampoco sé a ciencia cierta el motivo por el que tiene una calle. La calle se encuentra justo en la esquina del Museo de Instrumentos Musicales, junto a la Plaza Real. Solo con estos datos cualquiera puede encontrarla.

Al parecer en esa esquina fue donde residió el gobernador. Parece que más adelante un cabaret en esa misma calle llevó su nombre y al final la calle se quedó con la denominación de «Rue de Villa-Hermosa» (no es una traducción, no se llama «Belle Ville», por lo tanto debe ser por él).

Ya sabía de antemano donde estaba la calle, aunque nunca me había fijado. Así que una mañana salgo con tiempo y decido pasarme por allí.

No lo he dicho al principio, pero bien sea por la asuencia de vestigios o por la incapacidad para discernirlos por aquellos que no somos historiadores, cualquier vista de esta ruta requerirá de mucha imaginación. En esta primera ocasión ha sido así. Para empezar la calle no es una calle, es un callejón. En su día conectaba con la trasera «Rue Terarken» y de ahí con la «Rue Ravenstein». Sin embargo hoy no tiene salida. La parte de la derecha (desde la entrada de la calle) se salva al lindar directamente con el conocido museo de instrumentos musicales. La parte de la izquierda incluye la placa con el nombre de la calle, rodeada de cables y con la pintura de color marrón. Al fondo, un coche antiguo, unos contenedores y paredes cubiertas de grafito. Idílico.

Pero siempre nos queda la imaginación. Aquí debió haber una mansión o casa grande. Tal vez algunas de los adoquines o la arena bajo ellos formó parte de ellos. Aquí se debieron tomar decisiones importantes referentes a la Paz de Nimega o a la guerra contra los franceses. Aquí escribo el duque a Madrid pidiendo no continuar, y aquí puede que se tomase también una descisión particularmente relevante: la Fundación de la Academia Militar de Bruselas. Cuando visité su antiguo localización habrá que hacer un nuevo esfuerzo imaginativo, pues ya no existe como tal. Fue la primera academia militar de Flandes. Y por ende, entiendo que también de España, pues la Real Academia Militar de Matemáticas y Fortificación de Barcelona se fundó en 1720, la Academia de Ingenieros en 1803 y la Academia General Militar en 1882.

Bueno, los belgas han mantenido el nombre de la calle, pero nada más. No pasa nada, pero yo siempre pensé que está calle se llamaba así porque había una casa bonita. Bruselas se encuentra plagada de placas con inscripciones de «Ici vécut menganito» (Aquí vivió menganito). Tal vez, sea el momento de comenzar a resaltar estas historias. Por mucho menos, hay gente que la tiene. Espero que algún día la Diplomacia Cultural Española atienda a alguna de estas historias, que sin duda fortalecerían los vínculos históricos entre España y Bélgica..

Si yo, un ciudadano normal he sentido curiosidad por estas historias personales e históricas, cómo es posible que alguien que se dedica a esto no la tenga.

Mientras tanto tendré que seguir preparando mi próxima historia y usando la imaginación.

2 comentarios sobre “¡Una placa para el Gobernador!

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