Las huellas españolas en Bruselas. Capítulo II

Tras la visita al antiguo Hôtel Jauche, y residencia del Duque de Alba, nos dirigiremos hacia la Plaza Real, bajando desde la calle de Namur. Al llegar a la perpendicular con la anteriormente mencionada calle de la Regencia entramos de lleno en la Plaza.

Es una amplia plaza abierta al tráfico de coches, y alrededor de la cual se concentran algunos de los principales museos de la ciudad. En el pasado, antes de su destrucción por un incendio en 1731, aquí se encontraba el Palacio Real de Coudenberg. En el centro de la Plaza se yergue una estatua ecuestre de Godofredo de Bouillon, que para quien no sepa de historia, al menos le sonará de ver la película “El Reino de los Cielos”, las cruzadas hacia Jerusalén y todo eso. Tras proyectos que incluían estatuas de Carlos I de España, Carlos de Lorena o incluso del árbol de la libertad napoleónico; tras la independencia belga, se optó por Godofredo, que al parecer no era de muy lejos de aquí.

La Plaza Real con la Iglesia de Santiago de Coudenberg al fondo
Estatua de Godofredo de Bouillon

Justo frente a la estatua, a su espalda, se erige la Iglesia de Santiago de Coudenberg, donde en 1457 se bautizó la madre de Felipe el Hermoso, María de Borgoña. Cabe destacar, que en 1629, los Archiduques ofrecieron al templo la imagen de Nuestra Señora de Bois-le-Duc, que aún se venera en la iglesia. 

Imagen de la Virgen Bois-le-Duc

Continuando en dirección al Parque de Bruselas, en la esquina con el nuevo Palacio Real se encuentra la entrada tanto al museo Belvue como al antiguo Palacio de Coudenberg, el que se quemó.

El Palacio era famoso en toda Europa por su gran Aula Magna, testigo de grandes fiestas y ceremonias, entre ellas la de la abdicación del Emperador Carlos I de España. A mediados de los 90 se encontraron los restos de esta gran sala. Hoy en día es posible visitarla. Yo lo hice con unos compañeros de trabajo, a quienes también les interesa la historia, y he de advertir que son muy pocos los pedruscos originales de la época que se han mantenido. Debido al incendio, los pocos restos se encuentran bajo tierra y es muy necesario apoyarse en los dibujos que recrean el aspecto original. Pero al menos otorga una idea bastante precisa de un lugar donde se tomaron grandes decisiones para la historia de Flandes, España y Europa. 

También se puede ver parte de trazado original de la calle de la Infanta Isabel mandada construir por la infanta para poder ir directamente del Palacio a la Catedral. Hoy, parte de la calle sigue existiendo entre la Iglesia de la Magdalena y la Estación Central.

Calle de la Infanta Isabel

Tras esta visita, recomiendo seguir circundando la plaza hasta la calle Montagne de la Cour, que sube desde el llamado Mont des Arts hasta desembocar en la Plaza Real. Descendiendo esta calle, se tienen unas bonitas vistas de los jardines de Mont des Arts. Un poco antes, a la derecha, junto al nuevo museo de Instrumentos musicales (ya conté que anteriormente se encontraba en la Casa de los Tassis), se halla la calle Villahermosa, muy ligada a la historia de España y sobre la que escribí en este artículo anterior.

Continuando el descenso, esta vez a la izquierda, escondida tras unas pequeñas escaleras se encuentra la Plaza de Carlos de Lorena y el Palacio del mismo nombre y si no me equivoco, también una importante iglesia protestante y el acceso a un conocido rooftop de la ciudad. No me he documentado pero imagino que la estatua es la misma que durante un tiempo ocupó el espacio que hoy emplaza a la nombrada estatua de Godofredo de Bouillon, en la Plaza Real. 

Estatua de Carlos de Lorena

Continuamos el descenso hacia Mont des Arts, por las conocidas escaleras de piedra que conducen hasta los jardines, que en otro tiempo lo fueron del Palacio de Coudenberg. Aviso de que luego hay que volver a subirlas, pues así he planificado mi itinerario.

A la izquierda de las escaleras está la Biblioteca Real, cuyo interior alberga el museo KBR (Biblioteca Real de Bélgica, por sus siglas en neerlandés). 

Su visita vale mucho la pena por la colección de libros, grabados y códices que contiene. No obstante, me llevé una pequeña decepción pues está muy centrada en los gobernantes borgoñones de Flandes, que precedieron a los Austrias españoles, los cuales apenas se mentan. Además, en su interior aún se puede ve la antigua Capilla de Nassau (también llamada de san Jorge), que se encontraba dentro del Palacio.  

Interior de la Capilla

Nos teletransportamos de nuevo a lo alto de las escaleras. Como si nada hubiera pasado, seguimos avanzando por la calle Koudenberg. Ésta sí aparece en el mapa que adjunto y es la continuación de la calle Montagne des Arts. 

De nuevo, va a ser necesario usar la imaginación para recrear dos importantes edificios de época española: el Hotel Salazar y el Palacio de Granvela.

El primero no tengo ni idea de dónde estaba exactamente. Aunque intuyó que lo encontré. En la calle Ravenstein (continuación de la calle Koudenberg), a mano derecha, hay unas pequeñas escaleras, detrás del llamado BOZAR (Palacio de Bellas Artes), que descienden a una estrecha calle llamada Terarken, llena de salidas de Aparcamientos subterráneos y edificios de oficinas, o algo así. Nada más bajar, a mano derecha, hay una fachada, que aunque remodelada, es claramente antigua y en piedra. Creo que es el Hotel Salazar. Mis pesquisas aficionadas no pueden garantizarlo. Pero si no era éste, debía estar muy cerca. La calle es estrecha y la fotografía que adjunto no permite hacerse una idea muy exacta, pero suficiente. 

A continuación, paso a citar, literalmente, la descripción que de la misma hace Antonio Bermejos: “La mansión desapareció hace mucho tiempo pero la capillita de la misma conocida como “Capilla Salazar” estuvo en pie hasta mediados del siglo XX. Anexa a esta capilla, se construyó otra mayor en 1856; ambas pertenecían por entonces, a las Damas de la Visitación, pero en 1908 las dos capillas fueron expropiadas para derribarlas. La demolición sólo llegó en 1954, pero la fachada se desmontó piedra a piedra para reconstruirla más tarde, lo que no ocurrió. Sin embargo, las Damas de la Visitación al tener que bandonar su capilla hicieron otra idéntica en la calle van Maerlant, no lejos del paque del Cincuentenario, bajo el nombre de iglesia del santo Sacramento.

Volviendo a su propietario, don Luis de Velasco, conde de Salazar, fue un brillante militar, capitán general de la artillería de Flandes y más tarde, de la caballería. Su primera intervención destacada fue como político al intervenir en la paz de Velvins en 1598. Don Luis de Velasco echó raíces en Flandes al casar con Anne de Henin Liétard. El conde no gozó de la simpatía de la infanta Isabel que, en ocasiones, criticó su falta de entereza o habilidad en hechos de armas, sin embargo tuvo más aciertos que descalabros, la prueba es que Felipe IV le concedió el Toisón de Oro. Vivió en esta su mansión de Bruselas un período de tranquilidad durante la tregua de los Doce Años. En 1625 se desplazó a Dunkerke, acompañando a la infanta que visitaba las plazas del litoral, y allí falleció.

El hotel Salazar era una mansión lujsa, compuesa por un gran cuerpo central y dos alas formando en el centro un gran jardín y separada de la calle por un muro. Desapareció en el siglo XVIII.”

El Hotel Salazar sirve como ejemplo para ilustrar lo que fue la vida de muchas élites españolas asentadas en Bruselas. De la mayoría no queda nada.

Lo que sí existe hoy son las Galerías Ravenstein. Situadas en frente del Palacio de Bellas Artes, conducen directamente a la Estación central y al centro de la ciudad. 

Al entrar, se descienden unas escaleras que se abren tanto a izquierda como a derecha entorno a una gran cúpula. Siempre que pasaba por aquí, me preguntaba a que se debía una edificación tan poco a tono con los alrededores, demasiado vetusta para unas galerías comerciales casi inutilizadas. Hasta que me enteré de aquí se erigía el Palacio del Cardenal Granvela

Una vez más, me remito a la descripción que hace Antonio Bermejos: 

De esta mansión, sabemos que era del más puro renacimiento, quizá el primer edificio en Bruselas de este estilo. Granvela había comprado hacia el 1549 dos mansiones señoriales que estaban juntas a las que agregó varias pequeñas casas colindantes; las demolió y en el extenso terreno de que dispuso levantó un palacio. El palacio fue terminado hacia 1555. Fue uno de los edificios más fastuosos de Bruselas y el más representativo del Renacimiento. En sus largas galerías de mármol lucían colosales estatuas que el mismo cardenal había traído de Roma; las galerías superiores estaban adornadas con grandes cuadros. No hizo bien, quizá, el Cardenal en levantar tal espléndida mansión en una ciudad que lo consideraba forastero y con nobles tan soberbios como él, pero sin palacios como el suyo. 

En 1564, Felipe II llamó al Cardenal, que tuvo que dejar Flandes. Luego, estalló el furor iconoclasta de 1566 y el palacio empezó a peligrar. En 1579, fue totalmente saqueado por los reformados. Estuvo mucho tiempo abandonado. Hasta que en 1660, Pierre Roose, presidente del Consejo Privado, lo adquirió.” 

Dado que cada vez hago más alusiones a personajes históricos, tengo previsto hacer una serie sobre los mismos. Por ahora, me limito a seguir los restos que aún existen, pero prometo explicar más en detalle quiénes fueron estos personajes. 

Por mi parte, cada vez que atravieso las galerías para coger un tren, me las imagino adornadas por colosales figuras entre las que se debatían las próximas campañas contra los rebeldes o los futuros proyectos para la ciudad.

Al salir de las galerías, atravesando la estación central y siguiendo un poco por el Bulevar de la Emperatriz, algo escondida, está la Plaza de España, y en ella una estatua a don Quijote y Sancho Panza, que es como si lo fuera para Miguel de Cervantes. Pese a ser de instauración moderna, me parece el lugar adecuado para terminar este segundo episodio de las rutas españolas por Bruselas.

Plaza de España

En posteriores episodios, continuaré por el Bulevar de la Emperatriz hasta la Catedral de san Miguel y santa Gúdula, para seguir hacia el Hospital Pacheco y regresar al centro antes de explicar la historia de la Grande-Place de Bruselas. Pero ese no será el fin, pues luego visitaremos la Academia militar de Fernández Medrano, antes de seguir hacia el popular Barrio de Marolles y visitar a la virgen española.

Espero ayudaros a seguir imaginando como fue la historia de España en Bruselas y a entenderla un poco mejor.

Granada, diciembre de 2021

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