Las huellas de España en Bruselas. Capítulo IV

En el último capítulo, habíamos concluido nuestro recorrido en el edificio de la Bolsa de Bruselas, el cual hoy alberga exhibiciones diversas. Antes de entrar en el meollo de la ciudad, pues en esta ocasión la ruta nos llevará por la parte más céntrica de Bruselas, es recomendable hacer una última parada que complete nuestro conocimiento sobre Agustín Pacheco, del cual hablábamos en el último capítulo.

Así pues, comenzaremos la ruta en la Iglesia de «Notre Dame aux Riches Claires», situada muy cerca de la Bolsa, a espaldas del mercado de Saint Géry, que también se puede visitar y que en su sótano alberga una pequeña exposición con objetos vinculados a la historia de Bruselas. En la iglesia está enterrado Agustín Pacheco. Tras recorrer el Bulevar Pacheco en busca del hospicio que, junto a su mujer Isabelle des Mares, mandó levantar siguiendo los deseos de su anterior esposa fallecida, Leonor de Solís; la sepultura supone un buen punto final a esta historia.

Iglesia de Notre Dame aux Riches-Claires

Hoy visitaremos un par más de iglesias, la próxima parada es una de ellas; se trata de Nuestra Señora del Socorro, también muy cerca de la Bolsa. Os invito a buscar en las cercanías, la vieira del Camino de Santiago. La iglesia forma parte de la ruta a su paso por Bélgica y, de hecho, ya en el siglo XII, existía un hospital de peregrinos con el nombre de Santiago.

La capilla que aquí había fue perdiendo importancia hasta que en siglo XVII se encontró la imagen de una Virgen que se asoció a ciertos milagros, lo que revitalizó la decadente capilla y llevó incluso a que, debido a la afluencia de fieles, se decidiese ampliarla. Tal era la importancia que llegó a alcanzar que incluso el gobernador de los Países Bajos españoles, el marqués de Caracena, fue el encargado de poner la primera piedra en 1664. Once años más tarde, un nuevo gobernador, el conde de Montecristo, también puso la primera piedra de la fachada.

La Iglesia se terminó en 1694. Quien ya sepa algo de historia de Bruselas sabrá que en 1695 ocurrió uno de los eventos más nefastos en la historia de la ciudad, el bombardeo francés, del que hablaré algún día largo y tendido y que marcará en el futuro nuestra visita a la Grand Place de Bruselas.

La iglesia, recién terminada, tuvo que ser reconstruida. Hoy sigue valiendo la pena visitarla y observar, en especial, su fachada. Sin embargo, la iglesia está encajonada y no es fácil tener una panorámica completa.

La fotografía que adjunto es un escudo del siglo XVIII del príncipe Carlos de Lorena, situado en la fachada.

Fachada de la Iglesia de Nuestra Señora del Socorro

A continuación, seguiremos caracoleando en dirección a la Grand Place y pararemos en el icónico Manneken Pis, el «muñequito que echa pis» debe ser la traducción o algo así, tal vez el «monumento» más conocido de Bruselas. La fuente es de 1619, es decir, de época española. No sé si ya entonces tenía el aspecto actual. Con anterioridad se llamaba fuente del «pequeño Julián», lo que tal vez contribuyese a su nombre actual.

Lo que sí podemos decir, y es una de las sorpresas de la ruta, es que la famosa tradición existente de vestir a la figurilla se originó a raíz de un traje regalado por el último gobernador español, Maximiliano Manuel, en 1698, muy poco antes de terminar el control español de Bruselas.

Seguimos acercándonos a la Grand Place, vamos rectos siguiendo la misma calle del Manneken Pis. Al poco de llegar, veremos un importante hotel llamado «Amigo», en español, nombre que se debe a la calle perpendicular, llamada también del «amigo». Es bastante conocida entre los españoles, pues cualquiera que visite la Grand Place tiene que pasar por aquí. La historia que yo siempre escuché es que el hotel actual era una cárcel y que los presos, vigilados por soldados españoles, les llamaban a estos por el nombre de «amigos» para llamar su atención, al ser esta la única palabra que conocían. No obstante, también es posible que fueran los propios soldados españoles quienes llamasen «amigo» cuando se dirigían a alguien, por ejemplo, para detenerle. Al escuchar esta palabra y ser llevados a la cárcel, algunos bruselenses pudieron asociar el significado de prisión a la palabra amigo.

Pero, hay otra versión aún más enrevesada. Resulta que antiguamente la calle se llamaba Vruntestraat, que en español es calle de la Cerca. A los españoles les resultaba más fácil cambiar la «u» por la «i», por lo que pronunciaban algo así como «Vriendstraat» que ya si sabréis traducir, porque Vriend en holandés es «amigo». Yo no soy muy partidario de esta versión, ya que si fuera cierto deberían de llamarla por el nombre en holandés y no en español como se hace hoy. A lo mejor algo se mezcló por el camino.

En cualquier caso, cruzando la calle del Amigo, desembocaremos en la Grand Place. Es posible que alguien que haya leído hasta aquí se decepcione al saber que no voy a hablar nada de la Grand Place por ahora. Aquí se ejecutó a los condes Egmont y Hornes en 1568 tras ordenarlo el Duque de Alba; aquí está la Casa del Rey de España y el busto del último Austria, Carlos II, y aquí es donde los franceses centraron su rabia en el bombardeo de 1695. La Plaza, por tanto -al igual que lo tiene la Catedral- tendrá su propio artículo.

Sin prestar atención, por ahora, cruzamos rápidamente la Plaza o la bordeamos hasta llegar a la calle Duquesnoy. Duquesnoy, por cierto, fue el escultor del Manneken Pis. La calle desemboca cerca de otra vieira, junto a la Iglesia de Santa María Magdalena, la siguiente parada.

Esta iglesia también fue destruida en 1695, al igual que una capilla, llamada de Santa Ana, que se encontraba cerca de aquí. De esa capilla solo se salvó la fachada, la cual estuvo casi 4 siglos dando vueltas a la ciudad- como ya comenté en el último capítulo, en Bruselas les gusta andar moviendo fachadas enteras- hasta que en 1956 acabo en el lateral de la hoy Iglesia de Santa María Magdalena.

La Iglesia requiere una pequeña desviación antes de volver hacia la calle Duquesnoy. Al otro extremo de la calle, encontramos casi juntas la plaza de san Juan y la plaza del Viejo Mercado del Trigo. Como curiosidad, una de las casas que aquí había en el pasado también se llamaba del «rey de España», pudiera ser porque de aquí salían correos hacia el sur, aunque no tan hacia el sur. En todo caso, se acabó quedando con el nombre. Muy cerca de aquí, hubo también una iglesia jesuita inaugurada en 1621 y destruida en 1812. Como en todos los capítulos, en el itinerario de hoy también habrá que usar la imaginación.

Si nuestro tercer itinerario lo acabamos hablando de Agustín Pacheco, este lo concluiremos con otro personaje muy importante en la historia de España. Nos referimos a Sebastián Fernández Medrano. Podría decirse que Medrano fundó la primera academia militar de España -permitámonos considerar Bruselas como española- en torno a los años setenta del siglo XVII. Medrano pasó gran parte de su vida en Flandes y, tras foguearse en la frontera con Francia desde muy joven como inspector de fortificaciones, diversos oficiales españoles le pidieron que diese clases a sus hijos, algo que hizo desde su propio domicilio en la calle Ruysbroeck, junto a donde concluimos la ruta de hoy.

Al fondo, la calle Ruysbroek

En nuestro siguiente viaje, nos moveremos hacia el barrio de Marolles, muy vinculado a la historia de España también en el siglo XX.

Itinerario de la ruta. Elaboración propia

Este artículo se ha inspirado en la ruta realizada por Antonio Bermejo Herrero, cuya experiencia la recogió en el libro «Recuerdos españoles en Flandes».

Guillermo Vergara, Bruselas, julio 2022

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